Premio Cervantes 2014

Por fin, como ya sabréis, tenemos el privilegio de contar con Goytisolo entre nuestros laureados escritores españoles galardonados con un merecidísimo Premio Cervantes, máximo galardón de las letras en lengua castellana. Escritor, ensayista, periodista, poeta, etc. Goytisolo ha recurrido a todas los genéros literarios para expresarse y hacerse ver.

No es mi intención aquí enumerar cada uno de los maravillosos escritos que nos ha regalado Goytisolo sino reivindicar su figura humana, una persona a quien todos los españoles le debemos el que gracias a sus obras el mundo entero sepa cómo era la España franquista y cómo es vivir de cerca una guerra, sus secuelas y el dolor que significa el exilio.

Lo cierto es que pese a ser un escritor reconocido internacionalmente como suele ser habitual en España, apenas se le prestó atención durante muchos años. Muchos lo justificarán argumentando que gran parte de su vida la ha pasado entre Marrakech o Francia, otros que su estilo es demasiado rompedor, tampoco faltarán voces críticas a la temática de sus obras. Pero ninguna de estas opiniones evidencia suficientemente este hecho. Solo compensado aposteriori por otros galardones y premios que se le concedieron.

Con su novela Señas de Identidad descubrí en la literatura una forma de escape y descubrí que podía ser también una manera de conocer la historia, nuestra historia, esa historia que cada uno de nosotros lleva dentro y que, en muchos casos, escondemos como única salida para sobrevivir a esos momentos que nos hacen daño. Un modo de aceptar que el pasado nos persigue, allá donde estemos, en la época en la que estemos, que las raíces familiares son siempre más fuertes de lo que pensamos y que en gran medida somos quiénes somos por ellas. En definitiva, enfrentarnos al pasado es la única manera de vivir con nosotros mismos.

El que en 2012 abandonará la narrativa definitivamente para centrarse en la poesía o en los ensayos ha sido una desolación porque además de escribir deliciosamente, sus novelas te dejaban un sabor agridulce que solo los buenos autores son capaces de lograr.  "Es definitivo. No tengo nada que decir y es mejor que me calle. No escribo para ganar dinero ni al dictado de los editores". Con estas palabras se despidió de la prosa, pero yo me pregunto ¿Cómo es posible que ya no tengas nada que decir en estos tiempos tan convulsos?¿Acaso no fueron tus palabras una de las armas más peligrosas de silenciar?

Así pues, aunque solo seamos unos pocos los que no hemos dejado de admirarle nunca, nos complace este premio y esperamos que viva mucho para seguir deleitándonos con sus palabras.



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