Cenar con desconocidos


¿A alguien le parece extraño que un grupo de diez desconocidos se registre en un aplicación llamada "Yumwe" y se siente en la misma a mesa a degustar lo que previamente han cocinado juntos?

Pues eso es lo que quiero contaros: una cena con completos desconocidos, o bueno ... a decir verdad, ya "conocidos", dado que el resultado del encuentro no pudo ser mejor.

Tras la ronda típica de presentaciones y ese primer contacto inseguro, la velada no pudo empezar mejor y nos pusimos manos a la obra. Sartenes, cacerolas, cubiertos, tomates, cebollas, zanahorias, perejil, corianda, y un sin fin de ingredientes y utensilios de cocina iban y venían, pasaban de mano en mano a la vez que nos reuníamos en grupos formados espontáneamente para preparar lo que sería nuestra recompensa culinaria. Y mientras cortábamos las verduras, exprimíamos limones, machacábamos los ajos, releíamos la receta, que en algún punto del preparado se nos había atragantado: repetimimos el macerado que debía ponerse al pescado puesto que el anfitrión ya se había preocupado de hacerlo el día anterior, transcurría el tiempo y teníamos la oportunidad de conocernos, bromear y degustar los deliciosos vinos que acompañaron la velada.

La cena, de inspiración marroquí, resultó una delicia, pese a más de una interpretación personal. Quizás, por eso nos supo mejor. El menú consistente primero en una sopa y como segundo un pescado marinado acompañado de una ensalada de patatas y queso feta quedó estupendo. De hecho, hasta me animé con el queso feta, que quienes me conocen saben que no es de mi devoción. Pero he ahí la cuestión, o fue la preparación o posiblemente la compañía, no lo sé, pero resultó efectivo porque me lo comí con un gusto ...

Siete horas. Ese fue el tiempo que pasamos juntos. Siete horas que unos desconocidos deciden encontrarse en casa de alguien, cocinar juntos, charlar, pasar un rato distendido y descubrir que siete horas no son suficientes para contarse tantas historias que aún quedan por relatar. Sin mirar el reloj, esas personas de diferentes profesiones, de edades distintas, con experiencias de vida que nada tienen que ver entre sí, bastaron para conocerse y decidir volver a rememorar ese primer encuentro. 



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